Antonio

2017 / Cardboard Paintings / Fernando Alfaro / Galeria Miquel Alzueta / Show / Solo shows / Studio / Textos

Antonio
Fernando Alfaro

Una vez estuve a punto de conocer personalmente a Antonio González. Fue a través de un amigo común, el diseñador Antonio Ladrillo. No pudo ser, al final, pero creo que lo conozco. Puedo imaginármelo en una nave enorme y llena de luz cerca del mar, la luz entrando desde arriba por vidrieras, haga frío o calor, Antonio involucrado hasta los ojos en un trabajo que lo arrebata del mundo para explicar el mundo. Una vez alguien preguntó a Jim Carroll —el poeta neoyorkino, autodestructivo y punk–rocker— que a qué aspiraba en la vida. Respondió que a ser puro. Pues la pureza es lo que buscó y encontró Antonio. La pureza: miras sus cuadros y te vacías de ti. Sé que suena ascético pero es lo que provoca. Es la geometría de la naturaleza, la geometría natural, la doble destilación de lo humano. Haciendo un símil con la música, no voy a hablar de minimalismo o repetición, porque no es eso su pintura, de hecho es más un torbellino natural y abarca enormes campos, ya sea en cuadros gigantes o en pequeñas obras como estas que nos muestra ahora. No voy a hablar de emoción porque aquí el centro no está en nosotros, sino en esas pequeñas obras de cartón que gritan en silencio y que vibran. Puedo imaginarme a Antonio González buscando cartones por la calle, cartones arrojados por el mundo que él nos está explicando, cartones que explican también estas pequeñas obras enormes, que las marcan con su texturas, sus dobleces, con los estragos de su edad. Sigue ahí el trazo marcado, convencido, obcecado de Antonio, ahora con un cutter en la mano en lugar de un pincel. Sigue ahí todo su mundo, todo el mundo. Esas pequeñas obras que nos gritan.

Jim Carrol by David ShankboneJim Carroll by David Shankbone