Enrique Juncosa text. 8a Bienal Martínez Guerricabeitia ‘Robos’. Universidad de Valencia, 2006

2006 / Enrique Juncosa / Group shows / Textos

“Sus recursos son todos los propios del medio, y con ellos nos habla de la fragilidad de la pintura pero también de su increíble poder, asomándose a espacios puramente transcendentes.”

 

 

Antonio González
Enrique Juncosa

Antonio González (Alicante, 1974) pertenece a una nueva generación de pintores jóvenes y abstractos, cuya obra es especialmente cosmopolita, y que recurre a la historia del arte para explotar descubrimientos sobre los que probablemente se ha pasado muy rápido. La pintura abstracta ha estado tan asociada a los desarrollos de la modernidad que tras el minimalismo muchos han insistido en su muerte. En los años ochenta, sin embargo, se hizo evidente que numerosos pintores decidían extender la tradición de la abstracción con resultados más que notables. Mucha de esta pintura intentaba ampliar sus posibilidades precisamente desde la crítica de las características que se le consideraban inherentes. Otros artistas exploraron técnicas híbridas —como la pintura efímera sobre la pared y el suelo, o la exploración de la tridimensionalidad objetual—, recurrieron también a los nuevos repertorios visuales proporcionados por los avances tecnológicos. En el caso de Antonio González, éste ha decidido explorar la posibilidad expresiva de ciertos recursos mínimos, volviendo a ciertos descubrimientos de artistas tan diversos como Joan Miró, Robert Ryman, Richard Tuttle, Ferran García Sevilla o Luc Tuymans. Su obra no se parece exactamente a la obra de éstos artistas citados, pero a veces sí que recurre a ciertas técnicas que estos han ya utilizado. Más que una relación formal, establece una relación conceptual lejos de cualquier posibilidad necrofílica.

En los ochenta ciertos artistas recurrieron a los inventos del pasado, como por ejemplo Mike Bidlo o Sherrie Levine, pintando cuadros en los estilos literales de otros artistas modernos, de una forma similar a cuando el cineasta Gus van Sant realiza una versión, copiando fotograma por fotograma, de la película Psycho de Alfred Hitchcock. Esta actitud encierra ciertos problemas ideológicos, pues las obras producidas no encierran ningún enigma espiritual. Otros pintores, como Peter Halley o Philip Taaffe, volvieron a ciertas imágenes anteriores para utilizarlas como mecanismos de significación, logrando hallar nuevas vías para la pintura, que incluían incluso el comentario político.

Las pinturas de Antonio González se elaboran a partir de un número escaso de elementos retóricos: color, composición y gesto. A su vez estos elementos se presentan de forma muy simple. Apenas utiliza más de un color en cada obra —predominando el blanco y el negro— por ejemplo. El repertorio de sus formas es también mínimo, casi heráldico: cuadrados, círculos, rectángulos, rayas, lo que permite una lectura muy rápida de las obras. La ejecución es levemente gestual, permitiendo pinceladas irregulares y goteos, aunque es rápida y decisoria. A veces el artista agujerea el lienzo o coloca sobre éste maderas, lo que da al resultado una apariencia objetual. Todo esta tratado con rapidez y precariedad dando a sus cuadros un aspecto de provisionalidad. No recurre, por tanto, a ciertos logros de la modernidad —y de la posmodernidad— para ofrecernos imágenes concluyentes, sino que logra ciertas imágenes poéticas cuya fragilidad las hace más poderosas. El suyo además no es un lenguaje dogmático sino que completamente experimental, repleto de pausas y con la apariencia de un discurso elaborado a partir de fragmentos. Sus recursos son todos los propios del medio, y con ellos nos habla de la fragilidad de la pintura pero también de su increíble poder, asomándose a espacios puramente transcendentes.

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